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La diputada Silvia Varg publicó una carta abierta, en repudio a los dichos de Mario Peña

Hace unos días cobraron estado público las declaraciones del periodista Mario Peña, quien en su programa «Compartiendo su mañana, que se emite por FM Aries, de su propiedad, tuvo expresiones misóginas hacia la actual intendenta, Bettina Romero.

La polémica y las expresiones de repudio no tardaron en llegar ante lo que se considera «violencia sexista» y por lo que el colectivo de Mujeres con perspectivas de género se pronunciaron por una denuncia.

Entre los dichos vertidos por Peña se cuenta la referencia a que Bettina Romero no se encuentra capacitada para el cargo de jefa de la ciudad. “En base a eso hacen política. Después, ¿dónde pasaron? A la Cámara de Diputados. Iba a cambiar la Cámara (…) Era una promesa electoral: una cámara ágil, esto y lo otro», manifestó el comunicador. Y prosiguió señalando que «presentó un solo proyecto en dos años» y acto seguido dijo: «Creo que tuvo uno o dos embarazos, los cuales se los pagó el Estado porque indudablemente que no trabajó”.

Peña consideró que Bettina Romero «la única experiencia que tuvo fue ser funcionario de Macri en Bienestar Social», calificándola de «intratable» y de «nena caprichosa».

Con el transcurso de las horas y los días, se fue sumando el rechazo de otros referentes de diferentes sectores, entre ellos, la actual diputada provincial María Silvia Varg, quien se pronunció a través e una carta abierta, en la que expresa lo siguiente:

Tras concluir que la intendenta llego al cargo por ser “hija de” y asegurar que mientras fue diputada “tuvo uno o dos embarazos los cuales se los pagó el Estado porque indudablemente que no trabajó”; Mario Peña suma repudios. Primero fueron referentes feministas y una Directora de Observatorio de Violencia contra las Mujeres y ahora se expresó la diputada Silvia Varg. La última difundió una Carta Abierta que acá reproducimos.

“Cuando uno coloca los zapatos sucios en la mesada de la cocina, seguro se llevará a la boca la basura de sus suelas. Eso es lo que hizo ayer (por el viernes) un locutor de una FM local, en un programa lo suficientemente bizarro, que cada vez recepta menos audiencia. Será por eso tal vez -la desesperación de no perder escuchas y pautas publicitarias- lo que lo impulsó a denigrar, ofender e irrespetar a la actual intendenta de la ciudad de Salta, Bettina Romero.

Huelga decir que a este hombre, probablemente no lo educaron con valores como la honestidad intelectual y el respeto a los demás. Porque considero imposible escindir las cualidades personales de las profesionales. No hay desinteligencias cuando hablamos y obramos.

Ayer Mario Peña demostró públicamente lo difícil que es aun, para las mujeres, hacer política en Argentina y muy especialmente, en Salta. Tengo claro que la función pública sigue diseñada por un paradigma patriarcal que nos somete a riesgos inusitados cuando asumimos cargos importantes, y este pequeño, muy pequeño informador, se esmeró en denostar a una mujer joven y capaz, con términos, por lo menos anteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Bettina Romero ganó con el 53% de los votos de los ciudadanos de la ciudad capital de la Provincia de Salta, y tiene una envergadura política importante, no sólo por herencia sino por su trabajo cotidiano y su compromiso social.

El problema con este comunicador es la asignación de roles que ni entiende ni se molesta en aprender. Sus exabruptos ofensivos, decadentes, nos hablan del triste ocaso de una persona obtusa, anticuada y discriminadora.

No se le pregunta a ningún varón cuando llega a la función pública si está casado, tiene hijos, o si es buen profesional. A nosotras sí se nos pregunta y tenemos que demostrar que además de hacer política, ser funcionarias y/o profesionales capaces, somos buenas madres y excelentes esposas.

A Peña se le escapa que hemos recorrido un largo camino de la sumisión a la libertad. Y a su desmesura y misoginia, la repudiamos porque incitan a la violencia y nos indican que todavía no podemos bajar la guardia. Si lo hacemos, también nos matan.

Para finalizar, quiero expresar públicamente que Bettina Romero fue mi par durante dos años en la Cámara de Diputados de la Provincia de Salta, uno de los cuales estuvo embarazada y nunca dejó de asistir a las sesiones. Es más, amamantaba a su bebé en el recinto, cuando retornó al trabajo. Y en cuanto a su labor legislativa, no cabe dudas que el pueblo la aprobó dándole su voto en las últimas elecciones”. 

Foto: cuarto.com.ar

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