Salta es una de las provincias más complicadas para acceder a una vivienda

Un nuevo informe nacional de Tejido Urbano volvió a poner en discusión una realidad que en el norte ya se vive hace tiempo: las dificultades para acceder a un hábitat digno. El Índice de Hábitat Urbano (IHU), elaborado en base a datos del Censo 2022, dejó números que preocupan, especialmente para Salta y varias de sus ciudades.

El estudio analizó 80 ciudades argentinas de más de 50 mil habitantes y construyó un indicador que mide la calidad de vida urbana en base a siete variables clave. El promedio nacional fue de 6,2 puntos sobre 10, pero varias localidades del norte quedaron muy por debajo.

El IHU no se enfoca solo en viviendas, sino en todo lo que hace a vivir bien en una ciudad. Entre los factores que analiza están el hacinamiento, la cantidad de familias que comparten una misma casa, el estado de las viviendas, el acceso a servicios básicos como agua y cloacas, la seguridad en la tenencia y la posibilidad de acceder a una propiedad.

El dato más fuerte del informe es que el 73% de los hogares urbanos del país presenta algún tipo de problema habitacional. Es decir, solo 3 de cada 10 familias viven sin dificultades en este aspecto.

Además, el índice le da mayor peso a las situaciones más críticas, como vivir en condiciones de hacinamiento o en viviendas que directamente no pueden recuperarse.

El informe es claro: las ciudades del norte argentino son las que presentan mayores niveles de vulnerabilidad.

Las ciudades con menor índice total son Tartagal, San Ramón de la Nueva Orán, Clorinda, Perico, Presidencia Roque Sáenz Peña, Puerto Iguazú, y Formosa, cuyo IHU resulta inferior a 5 puntos. Dentro del conjunto de ciudades con mayor vulnerabilidad, además de Formosa, se destacan algunas de gran tamaño como San Miguel de Tucumán (5,3), Santiago del Estero (5,3), el Gran Buenos Aires (Sin CABA) (5,3), Salta (5,4), Corrientes (5,5) y Resistencia (5,5).

En el otro extremo, las ciudades con mejor situación son aquellas con índice más alto como Rio Tercero, San Francisco, Gral. Pico, Villa María, y Tres Arroyos, todas con menos de 8 puntos. Las ciudades más grandes con menor vulnerabilidad general son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Rawson-Trelew, Mar del Plata, Bahía Blanca, Viedma-Carmen de Patagones y Puerto Madryn, cuyos IHU se encuentra entre 7 y 8 puntos.

La ciudad de Salta tampoco queda bien parada. Si bien tiene un puntaje algo mejor, ronda los 5,4 puntos, por debajo del promedio nacional y dentro del grupo de grandes ciudades con mayores problemas habitacionales.

En estas localidades se repiten varias situaciones: hacinamiento, viviendas compartidas por más de una familia, falta de infraestructura y problemas en la tenencia de la propiedad.

El subíndice de vivienda compartida por más de una familia por su parte, claramente alcanza su punto más bajo en las ciudades del noroeste, y teniendo valores mínimos en las del centro. Las ciudades con el subíndice más bajo en este aspecto resultaron ser Perico, Orán, Salta, Jujuy, y Tartagal, todas con menos de 5 puntos. En estas ciudades, este tipo de situaciones supera al 5% de los hogares. Por fuera de esta zona, resaltan con valores relativamente bajos las ciudades de La Costa (prov. Bs As), y con menor incidencia, en San Juan y Mendoza.

Uno de los aspectos más preocupantes es que en ciudades como Tartagal y Orán no hay un solo problema, sino varios al mismo tiempo.

El informe marca que en estas zonas se concentran viviendas irrecuperables —como ranchos o casillas—, altos niveles de hacinamiento y familias que deben compartir vivienda. En algunos casos, más del 13% de los hogares están en condiciones críticas.

A esto se suma la inseguridad en la tenencia: muchas familias no tienen papeles formales de sus casas, lo que complica el acceso a créditos o mejoras.

Otro punto fuerte es el déficit en viviendas “recuperables”, es decir, casas que podrían mejorarse pero hoy no cuentan con condiciones básicas como agua dentro del hogar o baño adecuado.

Mientras tanto, el ranking muestra una realidad muy distinta en el centro argentino. Ciudades como Río Tercero, Villa María o Tandil lideran el listado con mejores condiciones de hábitat.

Allí, los problemas estructurales son menores y los niveles de hacinamiento o viviendas precarias son muy bajos.

Esto marca una brecha clara entre regiones que no es nueva, pero que vuelve a quedar expuesta con datos concretos.

El informe también deja una conclusión importante: los problemas habitacionales no siempre dependen solo de la pobreza, sino también de la falta de planificación.

Por ejemplo, hay ciudades donde el principal problema es la falta de servicios básicos, algo que responde más a cómo creció la ciudad que a la situación económica de sus habitantes.

En el caso de Salta y el norte, el desafío es doble: mejorar las condiciones de vivienda y, al mismo tiempo, ordenar el crecimiento urbano.

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