Por primera vez en la historia crecen las provincias y no Buenos Aires

Mientras la Patagonia, Cuyo, el litoral y el NOA, crecen económicamente, provincia de Buenos Aires se encuentra sumida en una profunda crisis. La exportación de granos, las cosechas récord y las inversiones en energía y minería. Buenos Aires pierde protagonismo en siglo XXI

Durante décadas, el país funcionó con una lógica centralista donde Buenos Aires concentraba decisiones, inversiones y desarrollo. Pero hoy, ese esquema empieza a mostrar fisuras. Los datos son contundentes: las grandes inversiones ya no están en el centro, sino en el interior profundo.

Según un relevamiento del IERAL, las regiones que lideran el nuevo ciclo económico no son las históricas:

Patagonia: USD 12.284 millones en inversiones (Vaca Muerta como motor)

Cuyo: USD 10.146 millones (minería metalífera en San Juan)

 NOA: USD 7.705 millones (litio, con fuerte presencia de Salta)

En contraste, Buenos Aires queda bastante por detrás en volumen y protagonismo productivo. Este desplazamiento no es menor. Implica que el flujo de dólares, empleo y desarrollo empieza a salir del AMBA y a instalarse en provincias que históricamente estuvieron relegadas.

Como se puede ver, Patagonia lidera el ranking nacional de inversiones anunciadas con un total de u$s12.284 millones. El fenómeno está explicado principalmente por Neuquén y Río Negro, donde se concentran proyectos de shale oil, shale gas e infraestructura asociada al desarrollo de Vaca Muerta.

La región se consolida, así como el principal destino de inversiones energéticas del país, en un contexto en el que la producción no convencional ya funciona como uno de los motores más dinámicos de la economía argentina.

Cuyo aparece en segundo lugar, con anuncios por u$s10.146 millones. En este caso, el protagonismo corresponde a San Juan, impulsada por proyectos vinculados a minería de cobre y oro. Mendoza también aporta inversiones relevantes, asociadas a energía y modernización de refinerías.

El NOA completa el podio, con u$s7.705 millones en inversiones anunciadas. Allí el eje está puesto en el denominado triángulo del litio. Salta se destaca por la cantidad de proyectos productivos, Catamarca por sus iniciativas mineras y Tucumán por el peso de la agroindustria.

Sin embargo, el propio informe advierte que la minería del litio, pese a demandar montos elevados de capital, tiene una generación de empleo directo más moderada que otras actividades. Por eso, el desafío pasa por ampliar la red de proveedores, servicios, logística y capacidades técnicas alrededor de los proyectos.

La Región Centro, relegada al 4to lugar habiendo sido históricamente la número 1, registra u$s4.894 millones, con un perfil más diversificado. Buenos Aires concentra inversiones en fertilizantes e industria siderúrgica, mientras que la Ciudad de Buenos Aires capta proyectos vinculados a real estate y tecnología.

El NEA, por su parte, aparece con el menor volumen de inversión total, u$s2.658 millones, pero con un rasgo distintivo: su capacidad de generar empleo a partir de proyectos de menor escala relativa, especialmente en forestoindustria.

El corazón de este cambio está en dos sectores clave: energía y minería.  

Solo en el primer trimestre de 2026, las exportaciones mineras alcanzaron USD 2.409 millones, un récord histórico y un 158% por encima del promedio de los últimos 15 años.

El litio cuya producción alcanzó niveles históricos ya explica el 22% de las exportaciones mineras, con proyectos en Salta, Jujuy y Catamarca que siguen expandiéndose.

Dentro de este nuevo mapa, Salta deja de ser periferia para convertirse en protagonista. La provincia no solo concentra proyectos de litio, sino que empieza a construir algo más importante: un ecosistema productivo vinculado a minería, logística, servicios y proveedores. Sumado al oro que ya exporta y el potencial vinculado al cobre, esto genera un recelo en otras provincias, sobre todo del centro, que no tienen ese potencial.

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