Catamarca: La mina Alumbrera vuelve a funcionar

Tras 7 años en cuidado y mantenimiento, Glencore anunció el reinicio de operaciones. La reactivación marca un punto de inflexión para Catamarca y se articula con MARA. Todos los detalles.

Después de casi una década de silencio operativo, Alumbrera vuelve a encender motores. Glencore confirmó que reiniciará las operaciones del histórico yacimiento de cobre, oro y molibdeno ubicado en Catamarca, con vistas a comenzar la producción durante el primer semestre de 2028. El proyecto, que dejó de operar en 2018, prevé una producción estimada de 75.000 toneladas de cobre, además de 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno a lo largo de cuatro años.

El anuncio no es menor: Alumbrera fue durante dos décadas uno de los pilares de la minería metalífera argentina y su reactivación se produce en un contexto marcado por precios internacionales firmes, una mayor previsibilidad fiscal para la inversión y una demanda global creciente de cobre, mineral clave para la transición energética.

La decisión de Glencore de volver a poner en marcha Alumbrera se apoya en un trabajo silencioso pero constante. Desde 2018, la planta concentradora y su infraestructura asociada se mantuvieron bajo un programa estructurado de Cuidado y Mantenimiento (C&M), con renovación y reemplazo de equipos críticos, y con el cumplimiento continuo de las obligaciones de rehabilitación ambiental.

“El reinicio de Alumbrera no solo tiene valor por sí mismo, sino que actúa como un facilitador natural para MARA”, explicó Martín Pérez de Solay, CEO de Glencore Argentina. Según detalló, la puesta en marcha permitirá reducir riesgos operativos, reentrenar a la fuerza laboral local y mantener activa una infraestructura logística e industrial clave, que podrá ser compartida entre proyectos.

El cierre de Alumbrera en 2018 respondió a una combinación de factores geológicos y económicos. En aquella etapa, las fases de cobre disponibles para continuar la explotación -correspondientes a los frentes 13 y 14 del pit- presentaban mayores dificultades técnicas, debido a la presencia de una falla geológica que había provocado un derrumbe, lo que encarecía significativamente su desarrollo. En un contexto de precios internacionales del cobre deprimidos, avanzar sobre esas fases resultaba económicamente poco rentable, lo que terminó precipitando la decisión de ingresar en un esquema de cuidado y mantenimiento.

Alumbrera debió cerrarse en 2014 o 2015, pero el pit Bajo El Durazno le estiró la vida. Alumbrera I (pit Farallón Negro) debió agotarse en 2013, pero como no hubo exploración no duró los 50 años que se esperaba. Y como explicaron ex directivos a cargo del proyecto de cierre, continuó hasta junio de 2018 por que el ex presidente de entonces Mauricio Macri quitó las retenciones en marzo de 2016. La producción más fuerte de Alumbrera se dio entre 2005 y 2011, esos fueron los «mejores años» en términos de producción, apuntalado porque hubo un pico del precio del cobre que superó los 4 dólares por libra. Luego se mantuvo en un precio estable de u$s2,60 o u$s2,80, inviable para semejante operación.

El escenario actual es distinto: con el precio del cobre en alza y el respaldo operativo y financiero de Glencore, esas fases vuelven a ser viables. El precio del cobre hoy es de 5,52 dólares. Su desarrollo no solo permitirá que Alumbrera retome exportaciones, sino que también funcionará como una fuente de financiamiento y un puente operativo clave para el proyecto MARA, al reactivar el corazón productivo de la mina, poner nuevamente en marcha molinos y equipos, y dejar en condiciones la infraestructura para el posterior enganche con el yacimiento Agua Rica.

Desde la compañía remarcan que el anuncio se inscribe en una visión de largo plazo para el cobre argentino. No es casual que llegue luego de la presentación de las solicitudes de adhesión de Minera Agua Rica (MARA) y El Pachón al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), un instrumento pensado para destrabar proyectos de gran escala.

En paralelo al anuncio por Alumbrera, Glencore avanzó formalmente en su estrategia de largo plazo para el cobre argentino al presentar ante el Ministerio de Economía dos solicitudes de adhesión al RIGI por un monto conjunto superior a u$s13.000 millones. Así lo confirmó el ministro de Economía, Luis Caputo, al detallar que una de las presentaciones corresponde al proyecto El Pachón, en San Juan, y la otra para MARA, en Catamarca.

El proyecto MARA utilizará la misma infraestructura y de rehabilitación ambiental de Alumbrera. Es un beneficio para la exploración, porque es un área impactada habilitada ambientalmente, con controles, para que pueda seguir procesando mineral.

La compañía precisó que la solicitud de adhesión al RIGI contempla una inversión de capital estimada en u$s4.000 millones para el desarrollo de Agua Rica y de u$s9.500 millones para El Pachón (Fase 1) a ejecutarse durante la próxima década. Según destacó Glencore, ambos proyectos combinados podrían generar más de 10.000 puestos de trabajo directos durante la fase de construcción y más de 2.500 empleos directos en la etapa operativa, además de acceder, una vez aprobadas las solicitudes, a “un marco económico de inversión atractivo y de largo plazo, con mayor protección para los inversores”.

Pérez de Solay aseguró que la estimación de inversión de capital para El Pachón (Fase 1) se ubica actualmente en un rango de u$s8.500 a u$s10.500 millones, mientras que para Agua Rica oscila entre u$s3.500 y u$s4.500 millones. El ejecutivo aclaró que, a los fines de la presentación ante el RIGI, la compañía tomó como referencia el punto medio de esos rangos, criterio habitual en este tipo de solicitudes.

El Pachón, ubicado en la provincia de San Juan, es un yacimiento de cobre y molibdeno de gran escala, con recursos minerales medidos, indicados e inferidos estimados en alrededor de 6.000 millones de toneladas de mineral, con leyes promedio de 0,43% de cobre, 2,2 g/t de plata y 130 g/t de molibdeno.

El Pachón es un yacimiento de cobre y molibdeno situado a 3.600 metros sobre el nivel del mar, a 5 kilómetros del límite internacional con Chile. Según los cálculos de la compañía, que posee el 100% del yacimiento, el total de recursos minerales medidos, indicados e inferidos llega a 6.060 millones de toneladas con una ley de cobre de 0,43%, además de molibdeno y plata contenidos como subproductos.

Hoy, la multinacional está por finalizar una inversión de u$s8 millones para construir dos puentes en el departamento Calingasta. El objetivo anunciado por Glencore Pachón es contar con un paso vehicular seguro y definitivo en la alta cordillera, sobre los ríos Los Patos y Colorado, que propicie el desarrollo de actividades económicas y recreativas.

Los nuevos puentes se realizan en hormigón armado, fundados sobre pilotes, y tendrán un ancho de 8 metros, lo cual habilita la doble circulación. Entre sus ventajas, admitirán una carga de paso total de 75 toneladas, para los camiones mineros y de carga pesada. El puente de río Los Patos contará con una extensión de 50 metros, mientras que el de río Colorado, tendrá 25 metros. Actualmente, se habilitó un paso provisorio.

Hoy se encuentra en funcionamiento un puente provisorio instalado sobre el desvío del Río Los Patos, que une la ruta provincial 400 con la operación minera. Los nuevos puentes facilitarán también el acceso a sitios turísticos de alta montaña como Laguna Blanca y Estancia Las Amarillas, refugio de la laguna para el acceso al cerro Mercedario, entre otros.

La reactivación de Alumbrera está íntimamente ligada a MARA, el proyecto que integra el yacimiento Agua Rica con la infraestructura existente. Hoy en etapa de exploración avanzada, MARA es uno de los desarrollos cupríferos más relevantes del país y tiene a Glencore como único propietario y operador.

En 2022, en plena etapa de cierre y remediación ambiental, este cronista recorrió las instalaciones de Alumbrera y el futuro proyecto MARA como periodista de Energy Report. Fue una visita marcada por el contraste: una mina que había dejado de producir, pero donde el movimiento no se había detenido. Técnicos, ingenieros y trabajadores locales continuaban con tareas de monitoreo ambiental, mantenimiento y control, en un entorno de montaña que imponía respeto y silencio.

El proyecto MARA impulsa un plan de revegetación de los botaderos de Alumbrera, donde se depositó el material estéril de la mina. El objetivo es cubrir unas 270 hectáreas en total con especies nativas, cultivadas en los invernaderos de la empresa. Ya se plantaron 13.700 y para 2026 serán más de 700.000.

Hoy, con el anuncio de Alumbrera, ese presentimiento cobra forma. El reinicio permitirá volver a poner en valor la planta concentradora, los caminos, los sistemas de transporte y el capital humano de la región, preparando el terreno para que MARA dé el salto hacia su próxima etapa.

El proyecto MARA surgió en 2020 de la integración de la actividad minera en Alumbrera y Agua Rica, ubicado a unos 35 kilómetros de distancia, a unos 400 km de distancia de la capital provincial San Fernando del Valle de Catamarca.

La decisión de Glencore devuelve a Catamarca al centro de la conversación minera nacional. Alumbrera no solo fue un proyecto productivo: fue escuela, infraestructura, empleo y presencia territorial durante veinte años. Su regreso, aunque acotado en el tiempo, refuerza la idea de que la provincia puede jugar un rol clave en el nuevo ciclo del cobre argentino.

En un escenario global que anticipa déficits estructurales de cobre y una carrera por asegurar suministro, la reactivación de Alumbrera aparece como una señal concreta: la minería argentina empieza a volver sobre sus pasos, no para repetir el pasado, sino para construir el próximo capítulo con activos existentes, experiencia acumulada y una mirada más integrada entre producción, ambiente y territorio.

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