Tras el fuerte operativo contra la marca “Divinas”, Gendarmería Nacional anunció que seguirán los procedimientos en las ferias americanas y bazares de la Ciudad de Salta

La medida, largamente reclamada por distintos sectores, dejó una sensación clara: ya no se puede hacer cualquier cosa sin control. Y ese mensaje empezó a bajar con fuerza en un mercado donde, durante años, muchas prácticas se naturalizaron.
Si bien el contrabando es un delito federal —y por eso la intervención corresponde a fuerzas nacionales—, su impacto golpea de lleno a las arcas provinciales y municipales. Menos control es menos recaudación, y eso se traduce directamente en menos recursos para obras y servicios.
El procedimiento comenzó en el local “Divinas”, ubicado sobre calle Esteco, entre San Martín y Mendoza, y se extendió a otras dos sucursales y tres domicilios particulares. En todos los casos, se detectaron bolsones de ropa, una modalidad ampliamente conocida en el rubro: mercadería que ingresa por frontera sin pasar por Aduana.
Aunque la propietaria presentó algún tipo de facturación, ésta al parecer se limitaba al rubro calzado. En el sector textil, quienes conocen el circuito saben que la ropa en bolsones suele ser sinónimo de ingreso irregular, sin controles ni pago de tributos. Es la misma que se venda en las ferias americanas.
Desde el comercio formal venían reclamando este tipo de intervenciones desde hace tiempo. Y el argumento es simple: el que pierde no es solo el comerciante que cumple, pierde toda la sociedad.
Por su parte el presidente de la Cámara de Comercio de Salta, Gustavo Herrera, dijo que como Cámara vienen luchando hace 20 años contra esta actividad clandestina y el comercio ilegal, y si bien se juntaron con las autoridades pertinentes, más de 30 reuniones, esto que nos perjudica muchísimo. Parece que para las autoridades es algo que no lo pueden manejar, se culpa uno a otro, entre Aduana, Nación, provincia, pero poco avanzan en soluciones reales.
Se refirió también a la existencia de comercios formalizados que tienen autorización para vender o comercializar en el local, pero la mercadería no está facturada y viene de contrabando. Esta compra de bolsones que entran de contrabando deriva en que muchas personas incluso los compran y luego terminan vendiendo en su casa, dijo Herrera.
Respecto al local donde se llevaron adelante allanamientos, expuso su postura: “Si me decís que esto que pasó en este local fue por contrabando creo que no, porque si no hace rato tendría que haber pasado, o no, no quiero decir que era contrabando, pero esa cantidad de ropa un comercio formalizado no la puede comprar. Hay una cuestión de lavado ahí complejo», opinó.
Consultado por las ferias, locales de moda circular y demás, dijo que los comerciantes no están en contra del feriante, lo que nos afecta es pagar impuestos municipales y que la misma Municipalidad promocione estas ferias donde venden estos productos: “(…) nos estamos ahogando entre nosotros. La gente no tiene plata y va a comprar donde le alcanza, una feria en un barrio la gente no va dos veces a comprar, va una vez a la feria y durante la semana no compra en los comercios de barrio”.
Mantener el equilibrio fiscal que buscan desde el Gobierno, se sufre, con mayores controles y mayores abusos en la forma de efectuarlos, además de los impuestos que se llevan hasta el 50% de los precios de la mercadería, mantener el equilibrio es complejo: “ARCA sale no a cazar en el zoológico, sino en la jaula de los leones, ya lo tienen clarito. Cada vez nos aprietan más”.
“El cambio en la conducta del comprador sobre productos ilegales perjudica al sector, pero también al mismo consumidor, ya que, al momento de ir a hospitales, de pedir seguridad, educación y jubilación, son los formales quienes aportan para estos servicios con sus impuestos.
El impuesto que más afecta a los comercios es Ingresos Brutos, explicó Herrera, ya que se abona en toda la cadena, si bien el productor vende a un precio, en el comercio se eleva hasta tres veces más, esto porque en cada etapa que pasó ese producto se pagó el impuesto.
Lo que piden desde el sector es mayor acompañamiento estatal, pero si señaló el presidente de la Cámara de Comercio el alivio que trajeron las medidas de la provincia, bajando el año pasado el 20% de ingresos brutos “está en el 4%”, pero el tope de facturación deja de lado a quienes pagan mucho más de este impuesto.
“Hubo medidas, Rentas y el Ministerio de Economía están trabajando, pero el gran problema que tienen ellos es que la coparticipación no llega, por eso hay que salir a captar gente para que llegue a la formalidad” explicó.
A pesar que el EMAE (Estimador Mensual de la Actividad Económica) informó que hubo un crecimiento en el comercio mayorista, minorista y reparaciones del 2,2% en marzo, no se siente en las provincias de frontera por el contrabando y la venta ilegal, estando el comerciante desde hace medio año por debajo de su punto de equilibrio.
Con esperanzas que lleguen los meses positivos que anunció Nación, sostuvo que para lograrlo es necesario mejorar la carga fiscal y que el salario del trabajador vaya al sueldo: “vos pagas $1.200.000 a un empleado, y al comercio le sale 2 millones, $800.000 mil van a aporte”.
“O nos salvamos entre todos o nos hundimos entre todos”, finalizó.


