La Terminal de Ómnibus de Salta dejó de estar en manos privadas y paso al ámbito municipal. La medida se debe al pésimo estado de las instalaciones. Seguirá, lamentablemente, en el Parque San Martín. La mala imagen de la terminal en los turistas.

Desde 1999, la terminal de ómnibus de la ciudad de Salta quedó bajo concesión privada, a cargo del grupo vinculado a la familia Levín. Pero tras casi 25 años, ese vínculo podría llegar a su fin: ayer el Concejo Deliberante aprobó la creación de una sociedad anónima unipersonal (S.A.U.), 100 % municipal, que permitirá al Estado local retomar la administración a partir de 2026, si no aparecen oferentes mejores.
La decisión llega después de décadas de denuncias y quejas por parte de pasajeros, comerciantes de la zona y vecinos. La terminal, uno de los principales centros de transporte interurbano y regional del norte argentino, acusa serios problemas estructurales, de mantenimiento y de planificación urbana acumulados, como una calle que se cerró y nunca más se abrió.
La concesión privada había llegado acompañada de grandes promesas que nunca se concretaron. Se hablaba de un shopping interno, escaleras mecánicas, climatización total del edificio, renovación de áreas comunes y mejoras en la rotonda externa, con la idea de transformar la terminal en un centro moderno e integrado. Sin embargo, con el correr de los años, nada de eso se concretó. Salta, una ciudad turística, posee una de las terminales de colectivos más feas del país.
En el medio, la pasada gestión municipal de Bettina Romero anunció el traslado de la Terminal de Colectivos a Vº María Esther, un proyecto faraónico que iba a contar con financiamiento de Nación. Finalmente no se hizo nada tampoco.
El proyecto de la anterior gestión sólo fue un anuncio, que por suerte no se llevó adelante, ya que la situación hubiera sido mucho peor que en la actualidad. Todos lo expertos consideran que la Terminal debe salir del Parque San Martín y que la mejor ubicación sería en el norte de la ciudad.
Los terrenos de la ex Refinor en Chachapoyas, cuentan con todos los accesos por medio de las autopistas, a poca distancia del centro de la ciudad, una enrome cantidad de líneas de colectivos urbanos y la llegada de gran parte del servicio interprovincial pasa por el Acceso Norte y por medio de las autopistas de circunvalación, todo el valle de Lerma y Calchaquí tiene entrada fácil a la ciudad.
Hoy es claro que las instalaciones muestran un estado de abandono: falta de espacios de calidad, ausencia de zonas verdes, locales comerciales vacíos o en mal estado, pintura descascarada, grietas, iluminación deficiente y escasa inversión en tecnología adecuada para un nudo de alta demanda.
A esa situación edilicia se suma la congestión vehicular que sufre el entorno, lo que complica tanto la llegada y salida de colectivos, como el tránsito de quienes viven o trabajan alrededor, y perjudica a los comercios cercanos que dependen del flujo de pasajeros.
Según los concejales, la estructura de la S.A.U., llamada Terminal de Ómnibus de la Ciudad de Salta S.A.U., les permitirá al municipio actuar con más agilidad. A diferencia de una concesión tradicional de 20 o 25 años, esta figura jurídica ofrece mayor flexibilidad para invertir, contratar terceros, administrar el mantenimiento, modernizar el predio y articularlo con un plan de desarrollo urbano más amplio.
Entre los objetivos figura:
Poner en marcha obras de reacondicionamiento edilicio
Mejoras en la accesibilidad
Renovación del sistema de transporte y servicios
Reactivación de locales comerciales abandonados
Diseñar una reorganización vial para mejorar el tránsito en la zona.
También se menciona la posibilidad de construir futuras terminales subsidiarias, pensando en la expansión urbana de Salta.
El anuncio, sin embargo, genera inquietud en quienes trabajan actualmente en la terminal. Se estima que al menos 30 empleados podrían quedar sin continuidad si no se asegura un traspaso ordenado, lo que generó alertas sobre la necesidad de garantizar las fuentes laborales en la nueva estructura.
Además, algunos concejales advierten que el proyecto debería haber pasado por comisiones específicas antes de su aprobación definitiva, para evaluar condiciones laborales, criterios de contratación y transparencia en el manejo de la nueva sociedad.
¿Será ésta una nueva oportunidad para la ciudad?: después de años de reclamos, podría abrirse una etapa de transformación real, con una terminal digna, eficiente y acorde a las necesidades de una ciudad que crece.
Es un desafío volver a poner en orden un espacio clave para el transporte urbano e interurbano, y al mismo tiempo, reconstruir la relación con los usuarios, los colectivos, quienes viven en los alrededores y quienes dependen de ese flujo diario de personas. Después de tantas críticas, una terminal renovada, funcional y digna se contrapone a promesas del concesionario, proyectos municipales inconclusos y abandono.


