El 7 de mayo comienza el Cónclave para suceder al papa Francisco

Tras la muerte y la despedida ceremonial del papa Francisco, la Iglesia Católica reactivó el milenario protocolo para elegir a su sucesor. Así, 134 cardenales confirmaron su presencia para el próximo Cónclave, que iniciará el miércoles 7 de mayo.

La elección del sucesor del argentino será un nuevo desafío para la institución religiosa que deberá definir si continúa con el legado de Francisco, basado en la transformación, apertura y modernización de la Iglesia. En este sentido, los diferentes grupos de influencia debatirán en la Capilla Sixtina con la intención de imponer a su candidato.

En este sentido, cabe destacar que el papa Francisco creó un total de 149 cardenales durante su pontificado, de los cuales 107 estarán presentes en el Cónclave, lo que representa un 80% del total de electores. A pesar de los análisis previos y los favoritos que asoman, toma fuerza un viejo dicho que reza que quién entra a este proceso «como Papa, sale como cardenal».

La muerte del papa Francisco a los 88 años dejó a la Iglesia Católica con «sede vacante», hasta la elección de su sucesor. Mientras tanto, la Constitución Apostólica Universis Dominici Gregis detalla que será el camarlengo, en este caso el cardenal Kevin Joseph Farrel, el responsable de asumir – temporalmente y con limitaciones – el gobierno en el Vaticano.

El proceso está marcado por tradiciones milenarias, reglas estrictas y un hermetismo absoluto durante el Cónclave, la asamblea que definirá quién será el nuevo líder de los más de mil millones de católicos en el mundo.

El Cónclave finalmente comenzará el miércoles 7 de mayo, cuando los purpurados se dirijan a la Capilla Sixtina para las primeras de las votaciones. Finalmente, serán 134 los electores que definirán al sucesor del argentino.

Durante este proceso, los cardenales se alojan en la Casa de Santa Marta, dentro del Vaticano, y se trasladan en conjunto a la Capilla Sixtina en cada una de las rondas de votación. El secreto es absoluto: no pueden comunicarse con el exterior ni entre ellos fuera de las sesiones oficiales. Para que un candidato sea elegido Papa, debe alcanzar una mayoría de dos tercios de los votos emitidos, en este caso, 89 votos.

En detalle, la tradición marca que el proceso de sufragio puede realizarse hasta cuatro veces por día, dos por la mañana y dos por la tarde. Cada cardenal votante escribirá en una papeleta el nombre del candidato que considera más adecuado, realizando previamente un juramento de consciencia ante Dios.

Si no se alcanza el consenso, las papeletas se queman con productos químicos que generan humo negro, conocido como fumata negra. En cambio, cuando hay acuerdo, el elegido es consultado si acepta su nuevo cargo y, de ser así, se expide el humo blanco (la famosa fumata blanca) para indicar al mundo que hay un nuevo Papa.

En teoría, los requisitos para ser Papa son bastante simples: cualquier varón católico, bautizado, puede ser elegido. Sin embargo, la práctica deja ver algunas costumbres que se cumplen al pie de la letra en la elección de un nuevo Sumo Pontífice.

En primer lugar, cabe destacar que si bien hay una universalidad para elegir al Papa, la tradición marca que el mismo siempre sale del Colegio Cardenalicio. En este punto, también hay otro requisito «no oficial». Es que los purpurados mayores de 80 años no pueden participar del Cónclave por lo que, consecuentemente, se entiende que el nuevo Sumo Pontífice tampoco superará ese límite de edad.

La partida del papa Francisco dejó abierto un período de incertidumbre sobre quien ocupará el trono de San Pedro. Así, los diferentes grupos ideológicos comienzan a debatir sobre la continuidad – o el freno – al proceso de reformas iniciado durante el pontificado del argentino.

Con este panorama, no solo resaltan las corrientes ideológicas de los purpurados sino también su procedencia geográfica. Cabe destacar que Francisco nombró a 107 cardenales del total de 134 que votarán a partir del próximo 7 de mayo, dando mayor relevancia a aquellos que provienen de países periféricos.

Sobre la cuestión geográfica, el país con más electores es Italia con 19, seguido por Estados Unidos (11) y Brasil (7). Argentina, por su parte, cuenta con cuatro nombres.

Así, un total de 55 cardenales (41%) de los electores provienen de Europa, 20 representantes son de Asia (15%), 18 de África (13%), 17 de América del Sur (13%), 17 de América del Norte (13%), 4 de Centroamérica (3%) y, finalmente, 3 de Oceanía (2%).

Si bien una vez dentro del Cónclave los favoritismos pueden caerse y el resultado de la elección puede ser el más inesperado, en la previa de la votación diferentes nombres surgen como los mayores candidatos a suceder al papa Francisco. Entre ellos se encuentran Cristóbal López Romero, proveniente de España, fue nombrado por Francisco como arzobispo de Rabat en 2019 y, posteriormente, designado como purpurado. El cardenal, de 72 años, es ubicado dentro de la línea «progesista» de la Iglesia Católica.

Actualmente se desempeña como miembro de los dicasterios para el Diálogo Interreligioso y para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Gérald Lacroix, oriundo de Canadá, actualmente se desempeña como arzobispo metropolitano de Quebéc, además de ser cardenal. El religioso, de 67 años, fue nombrado en su posición en 2011. Durante el pontificado de Francisco, Lacroix también fue creado cardenal. Es otro de los electores relacionados con la línea progresista de la Iglesia. Lacroix fue ordenado cardenal por Francisco.

Jean-Claude Hollerich, actualmente se desempeña como Arzobispo de Luxemburgo, cargo que asumió en 2011 tras ser nombrado por Benedicto XVI. Su carrera también lo vio ligado a la Universidad Sophia de Tokio y, desde julio de 2021, es el relator general de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos.

Desde 2019, el luxemburgués de 66 años es cardenal y, también, es asociado a la línea que busca continuar con las transformaciones impuestas por el argentino.

Jean-Marc Aveline, otro de los «progresistas» dentro del Colegio Cardenalicio. Aveline, de 66 años proveniente de Francia, es doctor en teología por el Instituto Católico de París y licenciado en filosofía por la Sorbona.

Además, también se desempeñó como director de institutos teológicos y vicario general en Marsella. En 2022 se convirtió en cardenal tras ser nombrado por Bergoglio.

Matteo Zuppi, el primer italiano dentro de la lista de los favoritos a suceder a Francisco. Zuppi, de 69 años, es presidente de la Conferencia Episcopal Italiana desde 2022 y arzobispo de Bolonia. Fue proclamado cardenal por Francisco en 2019 y se cree que también podría continuar con la línea del argentino en caso de ser ordenado Papa.

Pablo David, proveniente de Asia, específicamente de Filipinas, David se formó en teología sagrada en Bélgica y Jerusalén. Es autor de múltiples publicaciones académicas y divulgación sobre las Sagradas Escrituras. David es uno de los tantos cardenales nombrados por el argentino.

Robert Prevost, el estadounidense de 69 años fue nombrado cardenal por Francisco en 2023 quién, además, también lo designó como prefecto del Dicasterio para los Obispos en el mismo año. De línea progresista, Prevost desarrolló una labor misionera en Perú y ocupó el cargo de prior general de la Orden de San Agustín. Prevost fue nombrado cardenal por Francisco en 2023

Odilio Scherer, uno de los conservadores que pisan fuerte de cara al Cónclave. Proveniente de Brasil, Scherer fue secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y formó parte de del Consejo de Cardenales para el Estudio Organizacional y Económico de la Santa Sede.

El brasileño, de 75 años, se desempeña como arzobispo metropolitano de San Pablo y fue nombrado purpurado por Benedicto XVI.

Péter Erdo, es, a sus 72 años, arzobispo metropolitano de Esztergom-Budapest. En su carrera, se desempeñó como profesor, decano de derecho canónico y rector de la Universidad Católica Péter Pázmány. Erdo ya participó de los últimos 2 Cónclaves, ya que fue designado cardenal por Juan Pablo II..

Erdo es uno de los cardenales con más experiencia, ya que participó de los Cónclaves de 2005 y 2013.

Luis Antonio Tagle, otro de los filipinos, asociados al progresismo, que actualmente se desempeña como Prefecto de la Congregación para la Evangelización. Tagle, de 67 años, se desempeñó en el pasado como arzobispo de Manila y presidente de Caritas Internationalis. Nombrado cardenal por Benedicto XVI, algunos lo apodaron el «Francisco de Asia».

Pietro Parolin, el último de los que llegan como «favoritos» es el italiano Parolin, de 70 años, que actualmente ocupa el cargo de Secretario de Estado de la Santa Sede. Fue proclamado cardenal por Francisco 2014 y es miembro del Consejo de Cardenales que asesoraba al argentino en el gobierno de la Iglesia y en la revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus.

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