Los empresarios diseñan esquemas para mantener los niveles de ventas, pero no ven signos que anticipen un despegue

Mientras el Gobierno pone foco y apuesta por el sector energético y el agropecuario, las empresas de consumo masivo buscan formas de sostener los niveles de venta y plantean dudas sobre la reactivación, en un marco de pérdida del poder adquisitivo.
El evento AmCham Summit 2026, que reúne a cerca de 1.500 líderes empresariales, autoridades nacionales y provinciales, y referentes del ámbito sindical; tuvo como lema “Una Argentina federal en desarrollo”. El encuentro no escapó a la tendencia de una economía “a dos velocidades”.
La mayoría de los empresarios presentes pertenecía al agro y la energía, hoy los sectores más dinámicos y prioritarios para el Ejecutivo como motores del crecimiento. Aunque mencionaron varios desafíos, el clima es de optimismo, incluso en un escenario global adverso. En ese sentido, el ministro de Economía, Luis Caputo, ratificó el rumbo y aseguró que la inversión es el eje del modelo.
Según el titular del Palacio de Hacienda, la clave en Argentina es el crecimiento sostenido y no uno “falso” basado en el consumo, provocado por el colapso de la demanda de dinero, ya que “la gente tiene miedo de tener pesos en el bolsillo”.
Esta mirada y las políticas que la acompañan generan preocupación entre aquellos empresarios cuyas firmas están orientadas a la microeconomía. En ese marco, la concurrencia de representantes del rubro fue limitada.
Como contexto general, Carla Martín Bonito, presidenta de COPAL, afirmó que el consumo permanece en terreno contractivo y que es necesario que la merma de la inflación vaya de la mano de una recomposición de ingresos para apuntalar las ventas. A su criterio, la baja de tasas y el aumento del financiamiento no van a dinamizar la demanda en este caso.
Más en detalle, dijo que observan una migración entre canales sin incremento del volumen agregado. Sucede que los consumidores recurren cada vez más a compras mayoristas para ahorrar, junto con una mayor preferencia por los comercios de cercanía.
La ejecutiva cree que es fundamental expandir las exportaciones, aunque en la actualidad, de 14.700 empresas de alimentos, solo 1.200 venden al exterior.
Hay algunas compañías que intentan sortear la crisis con diferentes estrategias. Por ejemplo, en una de las principales lácteas del país comentaron que lanzan productos constantemente para atraer al público e incorporan segundas marcas. Gracias a esa medida y a cambios productivos vinculados a la eficiencia, logran mantener los márgenes en “verde claro”.
Cuentan además que la relación con los proveedores es “a cara de perro” y que siempre están buscando mejores alternativas para evitar ajustes en las góndolas. En otro orden, mencionaron que todavía no se sienten los efectos de la guerra en Medio Oriente, la cual llevó a que los combustibles saltaran 20% en marzo.
Por otra parte, desde una de las empresas de bebidas más importantes explican que la vía que encontraron para garantizar la estabilidad en las ventas fue la profundización del sistema de envases retornables, que supone un ahorro del 40% para los clientes. Pero esa decisión requiere inversiones significativas que no todos los fabricantes están en condiciones de afrontar.
Vale recordar que, de acuerdo a Scentia, el consumo masivo cayó 3,4% interanual en febrero (último dato disponible) y 6,3% en la comparación contra enero.
El desglose por canal mostró un desempeño marcadamente negativo en los formatos tradicionales. El único con variación positiva fue el comercio electrónico, que creció 26,5% interanual.
Los supermercados lideraron los retrocesos, con una disminución interanual de 5,9%. Al mismo tiempo, los autoservicios independientes anotaron una merma de 3,8%, mientras que los mayoristas exhibieron una caída de 3,6% frente al mismo mes del año previo.
Asimismo, farmacias registró un retroceso de 2,9 por ciento. En una reconocida cadena sostuvieron que, cuando una familia no llega a fin de mes, el consumo farmacéutico —especialmente el vinculado a la cosmética— es uno de los primeros en recortarse. Si bien la afluencia a las sucursales no cambió mucho, los clientes compran menos: donde antes adquirían tres productos, ahora suelen llevar solo uno.
A su vez, el canal K+T —que abarca almacenes y kioscos— presentó una baja interanual de 1,9%, luego de varios meses al alza.


