Aunque el Pentágono lo observa de cerca, especialistas relativizan el posible impacto para la población.
Los restos del cohete chino Long March 5B, que sirvió como vehículo transportador de una nave espacial lanzada al espacio el pasado 29 de abril de 2021, podría atravesar la atmósfera terrestre e impactar en cualquier lugar del planeta el próximo sábado.
El portavoz del Departamento de Defensa de Estados Unidos, Mike Howard, dijo que el Comando Espacial de ese país está rastreando la trayectoria del cohete, pero aseguró que el punto exacto de entrada a la atmósfera no se puede identificar hasta dentro de unas horas, cuando se produzca su reentrada.
En tanto, el Escuadrón de Control Espacial número 18 de Estados Unidos proporcionará actualizaciones diarias sobre la ubicación del cohete a través del sitio web Space Track, agregaron los medios.
Por su parte, a publicación especializada SpaceNews considera el episodio como «uno de los casos más relevantes de reentrada atomosférica incontrolada de una nave espacial que potencialmente podría aterrizar en un área habitada».
Aun así, lo más probable es que el cuerpo del cohete caiga en un lugar deshabitado como los océanos de la Tierra, que cubren el 70% del planeta. La probabilidad de que alguna persona sea alcanzada por desechos espaciales es extremadamente baja: una entre varios miles de millones de posibilidades.


