Las cifras bajaron en los últimos años, pero siguen siendo altas. La situación alcanza al 20% de la población juvenil, según un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina.

Sobre esta realidad se refirió Eduardo Donza, investigador del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina donde explicó que las condiciones de informalidad laboral tienden a reproducirse dentro del núcleo familiar cuando la cabeza de hogar tampoco trabajaba, ni estudiaba y que su economía estaba basada en trabajos informales y principalmente por asistencias del Estado.
El investigador enfatizó que este escenario genera que las condiciones de precariedad se consoliden de una generación a otra, limitando las posibilidades de movilidad social ascendente.
A su vez, comentó que el estudio señala un impacto diferenciado sobre las mujeres jóvenes que deben asumir tareas de cuidado de niños, adultos mayores o personas con discapacidad. También dijo que la escasez de espacios públicos de contención condiciona el tiempo disponible de este sector para continuar sus estudios o insertarse en el mercado de trabajo.
Finalmente, Donza remarcó que la Argentina arrastra un problema estructural de larga data en materia social, puesto que en los últimos 25 años el país no logró reducir de manera sostenida un piso del 25% de pobreza por ingresos, aun durante periodos de crecimiento económico.


