Keiko Fujimori asumió la Presidencia de Perú en un escenario de fuerte polarización política

La líder de Fuerza Popular inicia su mandato hasta 2031 tras una ajustada victoria electoral. Seguridad, economía y gobernabilidad eje para comenzar su gestión.

Keiko Fujimori asumió este martes la Presidencia de Perú, jurando «por los peruanos históricamente postergados» y por no extender «ni un día de más», a su mandato hasta 2031. La dirigente de Fuerza Popular se convirtió en la primera mujer elegida para gobernar en el país, e iniciara el desafío de recuperar la estabilidad institucional, enfrentar la inseguridad y reactivar la economía.

En el hemiciclo, Fujimori brindó su primer discurso presidencial y aseguró que recibe un Estado «en abandono» pese a que su bancada promovió inestabilidad. A la hora de la jura, la presidenta prometió «defender esta tierra, la soberanía nacional, la libertad, la democracia y la independencia de los poderes del Estado». También juró «por la integridad física y moral de todos los peruanos, en especial de quienes han sido históricamente postergados y juro que, respetando la libertad de culto, reconoceré la importancia de la iglesia católica en la formación cultural y moral del Perú y que trabajaré incansablemente por un país seguro, próspero y unido”, aseguró.

Por su parte, las bancadas opositoras mostraron fotos de las víctimas de protestas y se retiraron del hemiciclo para no escuchar a la presidenta. Fujimori solo atinó a hacer un gesto de disgusto.

La ceremonia de asunción comenzó a las 13:00 de Perú (15:00 de la Argentina) y marcó el regreso del fujimorismo al Palacio de Gobierno después de más de dos décadas. Fujimori sucedió al presidente interino José María Balcázar, luego de una ajustada victoria en un polémico balotaje. Ahora, la hija del expresidente y dictador Alberto Fujimori afronta el compromiso de completar un período presidencial de cinco años en un país que tuvo ocho presidentes durante la última década debido a renuncias, destituciones y gobiernos transitorios.

La dirigente de 51 años alcanzó la Presidencia tras cuatro intentos. En la segunda vuelta del 7 de junio obtuvo el 50,13% de los votos, apenas 0,27 puntos porcentuales por encima del candidato progresista Roberto Sánchez, una diferencia inferior a 50.000 sufragios. Luego de la elección, su rival denunció presuntas irregularidades y rechazó inicialmente los resultados, lo que demoró la proclamación oficial de la ganadora.

La carrera política de Keiko Fujimori está estrechamente vinculada al legado de su padre, Alberto Fujimori, presidente de Perú entre 1990 y 2000. Con apenas 19 años asumió como primera dama tras la separación de sus padres y, años más tarde, fue congresista antes de consolidarse como líder de Fuerza Popular.

El apellido continúa siendo uno de los principales factores de división en la política peruana. Mientras un sector de la sociedad destaca las reformas económicas y la lucha contra el terrorismo durante el gobierno de Alberto Fujimori, otro recuerda el autogolpe de 1992, los casos de corrupción y las violaciones a los derechos humanos que derivaron en su condena a 25 años de prisión. El exmandatario fue excarcelado por razones humanitarias en diciembre de 2023 y falleció en septiembre de 2024.

Consciente de esa polarización, la nueva presidenta buscó moderar su mensaje tras la victoria. «Pensar distinto no nos hace enemigos», sostuvo en reiteradas oportunidades al insistir con la necesidad de impulsar una reconciliación nacional.

La principal promesa de campaña de Fujimori fue combatir la creciente inseguridad que afecta al país. «Lo que están pidiendo es orden y seguridad, y eso es lo primero que vamos a hacer», afirmó tras confirmarse su triunfo electoral.

Entre las medidas anunciadas figuran la expulsión de migrantes indocumentados que cometan delitos, la creación de tribunales con jueces anónimos para juzgar casos de crimen organizado y programas para que los internos trabajen a cambio de su manutención.

En el plano económico, el programa «Perú con Orden» propone un «shock desregulatorio» que contempla la eliminación de 500 trámites administrativos, la digitalización de procesos para empresas y un esquema destinado a atraer entre US$ 5.000 y US$ 7.000 millones anuales en inversión privada. Además, el objetivo oficial es generar más de 500.000 empleos formales por año y reducir el déficit fiscal al 1% del PBI hacia 2031, en un contexto en el que la pobreza alcanza al 27% de la población.

A estos desafíos se suma la amenaza de un fenómeno de El Niño reforzado, que podría extenderse hasta marzo y afectar la agricultura, la pesca, la infraestructura y buena parte de la actividad económica. Especialistas consideran que será uno de los principales desafíos de gobernabilidad para el inicio de la gestión.

La nueva mandataria también deberá construir acuerdos con un Congreso bicameral, que vuelve a funcionar por primera vez desde 1992. Si bien Fuerza Popular será la bancada con mayor representación, no contará con mayoría propia, por lo que necesitará negociar con otras fuerzas para aprobar sus principales proyectos.

La fragmentación ya quedó reflejada en la elección de las autoridades legislativas. El fujimorista Miguel Torres presidirá el Senado gracias a una alianza con Renovación Popular, mientras que la Cámara de Diputados quedó bajo control de una coalición opositora encabezada por Óscar Reto.

La ceremonia de investidura también exhibirá el nuevo escenario político regional. Entre los invitados confirmados estarán el presidente argentino Javier Milei, el chileno José Antonio Kast, el ecuatoriano Daniel Noboa, el panameño José Raúl Mulino, el boliviano Rodrigo Paz, el uruguayo Yamandú Orsi, además del Felipe VI y una delegación de Estados Unidos encabezada por el subsecretario de Estado Christopher Landau.

Con una victoria ajustada, un país profundamente polarizado y una ciudadanía que reclama resultados, Keiko Fujimori inicia un mandato que pondrá a prueba su capacidad para consolidar la gobernabilidad y dejar atrás una década de crisis institucional.

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