La mayoría de las estimaciones privadas sitúan a las ventas al exterior de 2026 en un nuevo récord histórico. En ese marco, los especialistas debaten sobre la diversificación de la canasta de ventas.

Las exportaciones se encaminan a registrar su tercer año consecutivo en ascenso y en el acumulado de 2026 se ubicarían por primera vez en torno a los u$s100.000 millones, de acuerdo con la mayoría de las estimaciones privadas. El crecimiento estaría nuevamente impulsado por commodities, aunque con una menor dependencia de la agroindustria y un impacto federal menos concentrado que en períodos previos de auge exportador.
En 2025 las ventas externas totalizaron unos u$s87.111 millones. Si bien el valor fue inferior al de 2022 (año marcado por un boom de los precios internacionales debido a la guerra en Ucrania), en términos de cantidades los envíos de bienes a otros países alcanzaron un récord desde que existen los registros del INDEC.
Vale aclarar, no obstante, que el incremento no fue homogéneo en todos los grupos de productos. Los máximos se verificaron en Productos Primarios (PP) y en Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), mientras que las exportaciones de Combustibles y Energía (CyE) presentaron la mayor tasa de crecimiento, aunque el nivel se mantuvo por debajo del verificado en el período 1997-2004. Por el contrario, las cantidades exportadas de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) siguen muy lejos del techo de 2011.
Para 2026, Abeceb proyecta que las exportaciones alcanzarán los u$s94.400 millones, monto que sí superaría al de 2022. La entidad destacó que el dinamismo ya no está apoyado “sólo en el complejo agroindustrial, sino en una matriz productiva más diversificada, incluyendo energía y minería”.
Por su parte, la consultora LCG calcula que las ventas anuales superarán los u$s97.000 millones, gracias a «la combinación de una cosecha récord de maíz y trigo, la suba del precio del petróleo por las tensiones en Medio Oriente, con impacto neto positivo por el autoabastecimiento de Vaca Muerta, y la suba del precio del oro ante la mayor incertidumbre global».
Es común que en el inconsciente colectivo las MOI estén asociadas a exportaciones de mayor complejidad y más “deseables” para un país que busca el camino del desarrollo. Sin embargo, el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA prefiere distinguir a las exportaciones entre “bienes no diferenciados” y ”bienes diferenciados”, siendo una mayor participación de estos últimos la que “refleja una estructura más sofisticada, con mayores posibilidades de generar derrames de conocimiento y mayores perspectivas de crecimiento futuro”. Esto implica que, un bien que el INDEC agrupa en un mismo rubro, como alimentos o productos químicos, puede ser tanto “no diferenciado” como “diferenciado” para el IIEP, ya que aquí lo que importa es el grado de diferenciación por características físicas, diseño, marca o confiabilidad, lo cual hace a ese bien poco sustituible por un bien competidor.
El economista de IIEP, Federico Bernini, pronosticó en diálogo con Ámbito que este año las exportaciones totales de bienes superarán los u$s100.000 millones y que, al igual que en los últimos dos años, el crecimiento estará traccionado en su mayor parte por bienes no diferenciados, particularmente de los sectores de energía y minería, ayudados por el salto en los precios internacionales.
En cuanto a los bienes diferenciados, marcó que los valores actuales están en niveles similares a los de la última década, lo cual refleja signos de estancamiento, aunque percibe que hay margen de crecimiento en el corto plazo. Particularmente avizora un alza en las exportaciones automotrices, el principal componente dentro de este grupo. “Muchas terminales automotrices están en una transición, ya que dejaron de hacer autos livianos para empezar a hacer pickups, pero todavía no las empezaron a producir. Cuando empiecen a fabricar, van a subir las ventas externas”, profundizó al respecto.
En paralelo, sostuvo que los acuerdos comerciales con Estados Unidos y con la Unión Europea abren algunas oportunidades en productos como carnes. “La pregunta es si el incremento exportador de este tipo de bienes podrá sostenerse en el largo plazo o si se frenará una vez agotados estos shocks”, alertó.
Por otra parte, Abeceb remarcó el potencial de la economía del conocimiento, “que ya supera los u$s10.000 millones anuales y se instala entre los cinco principales complejos exportadores del país”, lo cual es relevante dado que se trata de un sector “intensivo en talento, sin dependencia en logísticas y con impacto en toda la cadena productiva”. Según la última Encuesta de Perspectivas de Argencon, entidad que nuclea a las empresas prestadoras de servicios basados en el conocimiento, el 57% de las firmas del sector espera un alza de sus exportaciones en 2026.
Por otra parte, Abeceb enfatizó sobre el impacto federal que tiene el actual perfil exportador del país, debido, fundamentalmente, a la emergencia de la energía y la minería como motores del crecimiento. Concretamente, la consultora estimó en un informe que son seis las provincias que en 2026 aumentarán su participación en las exportaciones respecto del período 2022-2025, producto de su especialización en estas dos actividades.
La principal ganadora sería Neuquén que, con un avance de 1,5 puntos porcentuales (p.p), pasaría a representar el 6% de las ventas totales. Esto es gracias a que aquí se ubica Vaca Muerta y su expansión sostenida de la producción de shale oil y shale gas. Los proyectos para la construcción de nuevos oleoductos y de infraestructura para el transporte de Gas Natural Licuado (GNL) justifican el optimismo hacia adelante.
El podio lo completan Chubut (+1,2 p.p) y San Juan (+1 p.p), que pasarían a explicar el 5,2% y el 2,9% de las exportaciones argentinas en el año, respectivamente. En el primer caso, la producción convencional de hidrocarburos sigue siendo relevante, pese a su tendencia al declino, a lo cual Abeceb agregó “una mejora notable del sector pesquero, debido a mayores volúmenes de captura y precios internacionales firmes en langostino y merluza”. En el caso de San Juan, las perspectivas para el oro explican el grueso del aumento esperado.
En paralelo, Santa Cruz (+0,7 p.p) también ganaría peso, por su creciente especialización en la exportación de oro y plata, mientras que Jujuy (+0,3 p.p) y Catamarca (+0,2 p.p) se ven favorecidas por el boom del litio.
Pese al avance relativo de las provincias mencionadas, el informe de Abeceb no dejó de lado el liderazgo que mantiene la región pampeana, en medio de expectativas favorables para los dólares provenientes de la cosecha de granos. El trabajo hizo foco sobre el caso de Córdoba, ya que allí vislumbra “un cambio en la matriz exportadora, junto al liderazgo histórico del maíz y la agroindustria, con mayor peso de actividades vinculadas a servicios tecnológicos, innovación y exportación de talento”.


