Las recientes declaraciones de Jared Isaacman, administrador de la NASA, impulsaron nuevamente el intercambio académico en torno a los criterios establecidos por la Unión Astronómica Internacional, mientras astrónomos cuestionaron la definición vigente y propusieron nuevas formas de clasificación para los cuerpos celestes del sistema solar

Por más de 70 años, Plutón fue reconocido como el noveno planeta del sistema solar y mantuvo un lugar central tanto en la ciencia como en la cultura popular. Su reclasificación en 2006 modificó ese estatus y abrió un debate sostenido entre especialistas sobre los criterios que definen a un planeta.
En las últimas semanas, esa discusión volvió a cobrar impulso a partir de declaraciones realizadas en el ámbito político de Estados Unidos, según informó Smithsonian Magazine.
El actual administrador de la NASA, Jared Isaacman, expresó durante una audiencia en el Senado el 28 de abril su postura favorable a revertir la decisión adoptada en 2006. “Estoy muy a favor de que Plutón vuelva a ser considerado un planeta”, afirmó.
La discusión sobre la clasificación de Plutón no es reciente. Desde su descubrimiento en 1930 por el astrónomo estadounidense Clyde Tombaugh, el objeto celeste fue incorporado como el noveno planeta del sistema solar.
De acuerdo con el informe de Smithsonian Magazine, durante décadas, esa condición permaneció sin ser cuestionada de manera significativa, hasta que el avance de la astronomía y el hallazgo de nuevos cuerpos en los confines del sistema solar impulsaron una revisión de los criterios de clasificación.
En 2006, la Unión Astronómica Internacional estableció una nueva definición formal de “planeta”. Para cumplir con esa categoría, un objeto debía satisfacer tres condiciones: orbitar alrededor del Sol, poseer suficiente masa para adoptar una forma esférica y haber despejado su órbita de otros cuerpos.
Plutón cumplía con los dos primeros requisitos, pero no con el tercero. Esa característica determinó su reclasificación como planeta enano, una categoría que la misma organización introdujo en ese momento.
La decisión adoptada en 2006 por la IAU estuvo influida por el descubrimiento en 2005 de Eris, un objeto con mayor masa que Plutón. Su hallazgo generó la posibilidad de ampliar la lista de planetas, lo que llevó a la comunidad científica a replantear los criterios existentes.
Con la nueva normativa, tanto Plutón como Eris pasaron a integrar la misma categoría, lo que buscó reflejar una comprensión más amplia de la diversidad de cuerpos presentes más allá de Neptuno.
A pesar de esa intención, la redefinición resultó controversial desde su anuncio. La discusión se mantuvo activa tanto en ámbitos académicos como en el público general.
El debate actual incluye posiciones divergentes sobre los criterios adoptados en 2006. Algunos especialistas cuestionan especialmente el requisito vinculado al entorno orbital.
El astrobiólogo David Grinspoon opinó en una entrevista para la revista científica Nature: “Muchos creemos que la palabra planeta debería definirse por las propiedades intrínsecas de un cuerpo, no por su entorno dinámico”.
En la misma línea, añadió que “si, de repente, la Tierra se viera rodeada por un enjambre de objetos pequeños, como ocurrió durante los primeros cientos de millones de años de su existencia, ¿dejaría de ser un planeta? Esto parece absurdo».
También se emitieron críticas desde otros sectores. El científico planetario Philip Metzger sostuvo que “Es una definición imprecisa”. Además, explicó que “no especificaron qué entendían por despejar su órbita. Si se interpreta literalmente, entonces no existen planetas, porque ningún planeta despeja su órbita“.
Metzger lideró una revisión de literatura científica de los últimos dos siglos y concluyó que el criterio orbital no contaba con respaldo histórico significativo en investigaciones previas.
En años recientes, algunos investigadores plantearon alternativas para redefinir el concepto de planeta. En 2024, un grupo de científicos propuso una formulación basada en parámetros cuantificables, como la masa del objeto.
Según ese enfoque, un planeta debería orbitar una o más estrellas o remanentes estelares y poseer una masa comprendida entre 10^23 kilogramos y 2,5 × 10^28 kilogramos. Ese rango incluiría cuerpos capaces de limpiar su órbita de escombros.
Aun bajo esos criterios, Plutón no alcanzaría la masa necesaria para ser considerado un planeta, lo que evidencia la complejidad de establecer una definición universal.
Desde la dirigencia de la Unión Astronómica Internacional, la decisión adoptada en 2006 continúa siendo defendida. La astrónoma Catherine Cesarsky manifestó en la revista científica Science News: “Creo que la decisión tomada (por la IAU) fue la correcta”.
También fundamentó que “Plutón es muy diferente de los ocho planetas del sistema solar, y habría sido muy difícil seguir cambiando el número de planetas del sistema solar a medida que se descubrían objetos más masivos, más allá de Neptuno”.
Antes de su reclasificación, la NASA lanzó en 2006 la sonda New Horizons con el objetivo de estudiar Plutón. La sonda alcanzó el cuerpo celeste casi una década después y permitió obtener información detallada sobre su composición, superficie y atmósfera.
Hasta el momento, se trata de la única misión que investigó directamente este objeto, que continúa su trayectoria hacia el espacio interestelar. Las recientes declaraciones de Isaacman reactivaron una discusión que combina criterios científicos, historia de la astronomía y percepciones culturales en torno a uno de los cuerpos más estudiados del sistema solar.


