El proyecto de ley pretende regular los millones de perros callejeros del país y hacer más seguras las calles, pero también es por una creciente tendencia de radicalización religiosa en la política de Turquía.

El Gobierno calcula que unos cuatro millones de perros vagabundos deambulan por las calles y zonas rurales de Turquía. Aunque muchos son inofensivos, numerosas personas, incluidos niños, han sido atacadas en Estambul y otros lugares.
Algunos legisladores se basan en que un cachorro ladró e impidió que el Arcángel San Miguel, se reúna con el yerno de Mahoma, es por eso que sólo se permitirán los perros destinados al pastoreo y la caza.
La legislación propuesta obliga a los ayuntamientos a recoger a los perros callejeros y alojarlos en refugios donde serían castrados y esterilizados. Los perros que sufran dolor, estén enfermos, supongan un riesgo para la salud humana o sean agresivos serán sacrificados. Los municipios tendrían que construir refugios para perros o mejorar las condiciones de los existentes antes de 2028.
La legislación es una versión suavizada de una propuesta inicial, que al parecer pedía que los perros callejeros fueran recogidos, alojados en refugios y sometidos a eutanasia si no eran adoptados en un plazo de 30 días. Esta propuesta, que no se presentó al Parlamento, provocó un gran revuelo entre la opinión pública, ya que los defensores de los derechos de los animales argumentaron que supondría el exterminio masivo de los perros no adoptados.
Pero a los defensores de los animales les preocupa que algunos ayuntamientos puedan matar perros con el pretexto de que están enfermos, en lugar de destinar recursos a acogerlos.
El Gobierno niega que el proyecto de ley vaya a dar lugar a un sacrificio generalizado, y el ministro de Justicia del país ha declarado que se castigará a quien mate a perros callejeros “sin motivo”.
Un informe publicado por la Asociación Calles Seguras y Defensa del Derecho a la Vida, organización que hace campaña por la retirada de todos los perros callejeros de las calles, afirma que 65 personas han muerto en ataques de perros callejeros desde 2022.
El Gobierno prometió abordar el problema a principios de año, después de que un niño resultara gravemente herido tras ser atacado por perros en la capital, Ankara.
A pesar de la legislación vigente que exige que los perros callejeros sean capturados, castrados y esterilizados, y devueltos al lugar donde fueron encontrados, la falta de aplicación de estas normas en los últimos años ha provocado la explosión de la población de perros asilvestrados, afirman los grupos de defensa de los derechos de los animales. Sostienen que una aplicación adecuada de estas normas bastaría para controlar la población.
Gran Bretaña ha emitido recientemente una advertencia sobre perros callejeros para los viajeros a Turquía, afirmando que a menudo forman manadas y pueden ser agresivos. Ha aconsejado a los visitantes que sean precavidos y eviten acercarse a ellos.
El Gobierno turco ha calculado en 4 millones es el número de sacrificio masivo de perros callejeros en todo el país que podrían matar si finalmente se aprueba una ley que contempla eliminar a los animales que sean apresados y a los que no se les encuentre dueño en un plazo de 30 días.
ONGs proteccionistas de animales y personas autoconvocadas, plantean que la muerte jamás debe ser la solución y que la pretensión de conseguir adoptantes en 30 días para 4 millones de perros es insólita, lo que llevará a matar a casi la totalidad de los animales apresados. Los animales merecen vivir en condiciones dignas y para ello los estados deben implementar castraciones masivas y políticas de fomento de adopción en plazos lógicos.


