La encefalomielitis equina ya se detectó en cinco provincias

Se declaró la emergencia sanitaria frente a los brotes de la infección que afecta a los caballos y se transmite por mosquitos. Tres expertos en infectología y virología explicaron cuál es el nivel de riesgo de que afecte a los humanos.

La infección de la encefalomielitis equina del Oeste (EEO), que se transmite a través de mosquitos, ya afectó la salud de caballos en 5 provincias de la Argentina. Se ha detectado en animales de Santa Fe, Corrientes, Córdoba, Buenos Aires, y hoy se confirmó su presencia en La Paz, provincia de Entre Ríos, según informó el Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Agroalimentaria (Senasa).

Para frenar el avance de los brotes el Senasa, exigió que los caballos deben estar vacunados cuando se los lleva a eventos que los concentran. También recomendó el uso de repelentes en los animales y en los humanos para evitar las picaduras de mosquitos que transmiten el virus de la encefalomielitis equina del Oeste/ iStock

Este organismo público declaró ayer la emergencia sanitaria por el avance de la enfermedad que no se registraba en el país desde 1988.

Por el riesgo que implican los brotes de la infección en caballos para los seres humanos, el Ministerio de Salud de la Nación emitió también un alerta a los centros de salud y los hospitales con información científica para que los profesionales puedan diagnosticar precozmente si hubiera casos de humanos infectados. Hasta el momento no se reportó ningún caso.

Se trata de una encefalitis que se transmite a los equinos y a los humanos a través de mosquitos. El lunes se confirmaron los brotes en los Departamentos de Lavalle, Corrientes y San Cristóbal, Santa Fe. El martes se había detectado el virus en animales de las localidades de Mercedes, Corrientes y Chacabuco, provincia de Buenos Aires. Ayer, se sumaron animales enfermos en la localidad de San Francisco, departamento de San Justo, provincia de Córdoba, y hoy se confirmó el brote en La Paz, Entre Ríos.

Frente al riesgo de que la enfermedad se transmita desde mosquitos a los humanos, la cartera de Salud, a cargo de Carla Vizzotti, especificó ayer que se deberá considerar como “caso sospechoso” a “toda persona que proceda de zonas con casos confirmados de encefalomielitis equina del Oeste o presencia de equinos enfermos o muertos en los últimos 10 días y con fiebre de comienzo brusco, acompañado de cefalea o mialgias sin afectación de las vías aéreas superiores, sin foco aparente y que presente manifestaciones neurológicas (vómitos, somnolencia, confusión, postración, temblores) meningitis o encefalitis y sin otra etiología definida”.

En el país se han notificado brotes de la encefalitis en animales desde 1933. Entre 1982 y 1983 hubo un brote que afectó el norte y el centro y avanzó hasta la provincia de Río Negro, en Patagonia. Durante ese brote, se aislaron por primera vez cepas del virus que causa la infección a partir de mosquitos de la especie Aedes albifasciatus.

También se sabe que las especies de mosquitos Culex spp., Mansonia spp., Psorophora pallescens y Anopheles albitarsis pueden ser vectores secundarios ya que el virus se ha encontrado en ejemplares de esas especies en el pasado.

En el comunicado del alerta, el Ministerio especificó las particularidades sobre la enfermedad en humanos. Los síntomas neurológicos más frecuentes son debilidad y temblores generalizados. Cuando ocurren casos en humanos, los cuadros de gravedad son menos frecuentes que en los caballos.

 “Generalmente, la mejoría tras la infección comienza varios días después de la defervescencia, entre 1 semana a 10 días”, escribieron los expertos.

Cuando afecta a los caballos, el porcentaje de los que se mueren en relación a la cantidad de enfermos puede oscilar entre el 20 y el 30 por ciento, según el Senasa. También hay animales que cursan la infección sin síntomas.

En cambio, la tasa de letalidad en humanos es del 3 al 4%, según Salud. Los adultos generalmente se recuperan completamente. Los niños tienen mayor riesgo de padecer infecciones del sistema nervioso central.

Existe la posibilidad de que haya casos de infectados sin síntomas tanto en los animales como en los humanos o que no lleguen a ser diagnosticados. “Las infecciones subclínicas son muy frecuentes entre habitantes de las áreas rurales”.

En Sudamérica se han reportado muy pocos casos en humanos a pesar de la vigilancia activa que se implementó cuando hubo casos en humanos. En 2009 hubo una muerte de una persona en Uruguay. En la Argentina se registró el último brote en caballos en 1988 y no se reportaron casos en humanos.

Como medidas de prevención contra la enfermedad en humanos, la cartera de Salud reconoció que “dada la ecología de los potenciales vectores, se dificultan las medidas de control directas sobre las formas inmaduras” como los huevos, las larvas y las pupas de los mosquitos.

Por eso, recomendó tomar medidas de saneamiento ambiental para evitar acumulación de agua en los alrededores del establecimiento donde se alojan los caballos o en espacios verdes de ciudades, donde el mosquito Aedes albifasciatus suele ser abundante. También aconsejó el desmalezado para bajar la abundancia de mosquitos adultos.

También advirtió: ”Es importante señalar que la fumigación sólo permite eliminar a los mosquitos adultos y lo más importante, no afecta a los estadios inmaduros. No presenta acción residual, por lo que poco tiempo después de su utilización de esas formas inmaduras emergen mosquitos adultos que no se verán afectados”.

Eso significa que la fumigación solo debe usarse en los alrededores del lugar donde se alojen equinos enfermos o en espacios verdes de centros urbanos donde se detecte una abundancia elevada de mosquitos. “La fumigación no es una acción de prevención en ningún caso”, resaltó el alerta.

La doctora Marta Contigiani, profesora emérita de la Universidad Nacional de Córdoba, quien ha investigado a las encefalitis, contestó: “Desde 1933 hasta 1988 hubo diferentes brotes en la Argentina que afectaron a los equinos. Solo se reportaron 2 casos en humanos en 1972 y otros 5 casos en 1983 en Viedma, provincia de Río Negro. No se han detectado en ninguna otra provincia casos humanos. Esto hablaría de un riesgo bajo”.

Sin embargo, subrayó Contigiani, como hoy “no se conocen las características fenotípicas en cuanto a virulencia de las cepas que actualmente están provocando los brotes en diferentes provincias es correcto que el Ministerio de Salud de la Nación realice vigilancia y que envíe el alerta al sistema de salud. Si ocurre lo que pasó históricamente el riesgo de que ocurra un brote en humanos sería bajo”.

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