La proyección corresponde a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. A pesar de una menor producción, los buenos precios internacionales permitieron un salto del 16% en el Producto Bruto Maicero. Las exportaciones crecerían un 3% hasta los USD 10.367 millones

El maíz se ha convertido hace ya algunos años en el segundo cultivo de importancia económica para el país y el primero en volumen, superando a la soja, que supo reinar durante décadas sobre la región agrícola en detrimento del cereal. Hoy el grano amarillo es de suma importancia para el sector agropecuario y para la macroeconomía argentina, sumando dólares vitales vía exportaciones y cuantiosos aportes tributarios.
Esta campaña productiva, que acaba de cerrar con la cosecha de los últimos lotes de maíz la semana pasada, no será la excepción y ya se proyecta que su aporte a la economía argentina será récord. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), el Producto Bruto Maicero alcanzará la cifra histórica de USD 21.302 millones, gracias al volumen de producción obtenido y al alto nivel de los precios internacionales del grano.
De esta manera, el aporte de la cadena maicera podría saltar 16% respecto a los USD 18.344 millones alcanzados en la campaña 2020/21, mientras que las exportaciones reportarían una expansión de las exportaciones del 3% hasta los USD 10.367 millones durante la campaña 2021/22, unos USD 333 millones más que lo registrado en el ciclo anterior.
Este aumento se daría a pesar de que el volumen a despachar de los puertos argentinos será sensiblemente menor. Así, la entidad bursátil estimó que los embarques se ubicarán en torno a las 36 millones de toneladas, de un total producido de 52 millones. Si se compara con lo exportado el año pasado, la caída alcanzará las 4,4 millones de toneladas, que serán amortiguadas por los buenos precios internacionales, siempre y en cuanto se mantengan en estos niveles, ya que todavía resta comercializar de la actual campaña unas 15 millones de toneladas. En este marco, la recaudación vía retenciones marcaría un crecimiento de 13% interanual al pasar de US$ 4.341 millones en 2021 a USD 4.915 millones en 2022.
Respecto al uso industrial que se le dará al grano, la entidad bursátil porteña estimó que 1,6 millones estarán dedicadas a la molienda, mientras que para la producción de etanol serían procesadas un total de 1,4 millones de toneladas, en sintonía con el promedio de las últimas cinco campañas.
En el aspecto productivo, la campaña de maíz 2021/22 fue fuertemente golpeada por la falta de lluvias y por períodos de intensas olas de calor, que golpearon especialmente a los planteos tempranos del cereal. Según detalló la BCBA, la siembra finalizó en 7,7 millones de hectáreas, la superficie más elevada de las últimas 21 campañas, como consecuencia de “las buenas productividades recolectadas las campañas previas, el escenario climático y una relación insumo/producto que se mostraba favorable”.
Las primeras expectativas respecto al ciclo productivo que culminó a nivel nacional la semana pasada hablaban de un producción que podría alcanzar las 59 millones de toneladas, aunque como resultado del impacto de la sequía, y de los golpes de calor de enero que afectaron los planteos tempranos, la superficie se redujo en 700.000 hectáreas y la campaña finalizó en 7 millones por debajo de la proyección inicial, por lo que la producción total nacional se ubicó en 52 millones de toneladas, lo que significó una caída de un 1% interanual (-3 millones de toneladas), aunque se posicionó “como la tercer mayor producción de las últimas 21 campañas”.
El rinde promedio nacional fue de 69,9 quintales por hectárea (qq/ha), 9,3 puntos por debajo en comparación al ciclo previo y 6,9 respecto al rinde promedio de las últimas 5 campañas. Los mejores resultados se dieron en las regiones del norte de La Pampa – Oeste de Buenos Aires, con 77,2 qq/ha; el centro de Buenos Aires, con 75,1 qq/ha; la Cuenca del Salado, con 74,7 qq/ha; el centro-norte de Córdoba, con 74,8 qq/ha; y el sur de Córdoba, con 74,5 qq/ha.
Las proyecciones para la campaña que está a punto de comenzar en las próximas semanas no son alentadoras para el cereal, ya que se estima que habrá un retroceso en el área. En este sentido, la BCBA previó que la superficie a implantarse con este cultivo en el ciclo 2022/23 caerá 2,6% hasta las 7,5 millones de hectáreas respecto a lo registrado en la 2021/22. De concretarse esta proyección, el área a ocupar con el cereal sería 200.000 hectáreas menor y significaría la primera caída en 8 años en la cantidad de hectáreas.
“El escenario general muestra una tendencia negativa, aunque heterogénea en términos de superficie a implantar”, detalló la entidad bursátil. Entre las principales razones, la Bolsa porteña puntualizó “La variabilidad de los rindes recolectados durante el ciclo previo, un nivel de reservas muy ajustadas en el inicio de la ventana de siembra temprana del cereal una relación insumo/producto más desfavorable en relación a campañas pasadas y un aumento importante de los costos”. Según la BCBA, estas condiciones “disminuyen los retornos en un ambiente de alta incertidumbre y aumenta la competencia directa de cultivos con menores requerimientos de inversión, como la soja de primera, especialmente en el centro del área agrícola”.


