El Banco Central Europeo subió las tasas de interés por primera vez en 11 años. El incremento fue del 0,50%, a eso se le suma las producidas subas de la tasa en Estados Unidos, con estas medidas el flujo de dólares para la inversión se aleja de los países en desarrollo y en espacial de Argentina, el país más inestable y errático del mundo, según los inversionistas.

El Banco Central Europeo (BCE) pondrá en marcha hoy el plan para hacer frente a la creciente inflación y subirá las tasas de interés por primera vez en 11 años. El plan para intentar frenar el aumento de los precios se anunció en junio y consiste en un incremento de 25 puntos básicos, el primero desde 2011 a la fecha.
La entidad monetaria lleva meses preparando el fin de un período de dinero barato, que ayudó a la economía a superar las crisis de los últimos años. Este endurecimiento de la política monetaria ya se inició en julio con el fin de las nuevas compras de deuda en los mercados.
El objetivo es reducir la masa monetaria en circulación y frenar la inflación, que el mes pasado marcó un nuevo récord en la zona euro, con un 8,6% interanual. La institución con sede en Frankfurt, Alemania, se suma así a otros bancos centrales, como la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, que desde hace meses se muestran mucho más activos en la lucha contra la subida de los precios.
Desde hace ocho años, el BCE aplica una tasa de depósito negativo (-0,50%) al exceso de liquidez que le confían los bancos, con el objetivo de animarles a conceder más préstamos para apoyar la actividad y llevar la tasa de inflación al 2%, de acuerdo con su mandato.
Este objetivo de aumento de precios fue inalcanzable durante años, pero ahora la inflación se disparó debido a la recuperación tras el Covid-19, las tensiones en las cadenas de suministro y la crisis energética vinculada a la ofensiva rusa en Ucrania.
La inflación en Estados Unidos se aceleró al 9,1% interanual en junio, la más alta desde 1981. Con este dato a cuestas, se incrementaron las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) efectivice otra suba de tasas, de al menos 75 puntos básicos, en la reunión que mantendrá la próxima semana. El objetivo declarado por su titular, Jerome Powell, es aplacar la escalada de los precios, aunque esto impacte negativamente en el crecimiento y aumenten las perspectivas de una recesión. Como consecuencia, la aversión global al riesgo continúa, el dólar sigue en valores máximos en 20 años y esto comienza a impactar negativamente en la cotización de los commodities.
El endurecimiento de la política monetaria de la Fed en 2022 disparó el índice dólar, que compara la divisa estadounidense con una canasta de monedas: subió en torno al 7% de mayo a julio y actualmente se encuentra en los 107 puntos, valores máximos en 20 años.
En este marco agrega mayor presión sobre los mercados emergentes en general ante perspectivas de un menor crecimiento global, y puede abrir mayores complicaciones en el convulsionado frente cambiario de la Argentina en particular.
Santiago Manoukian, economista en Ecolatina, consideró que “la suba de tasas está asociada a un fortalecimiento importante del dólar que estamos viendo en las últimas semanas, y la contracara es una mayor depreciación de las monedas de nuestros socios comerciales, lo que genera indirectamente mayor presión a devaluar más rápidamente el peso argentino (ante la pérdida de competitividad), pero esto tiene impacto inflacionario y cristaliza un piso más elevado para el avance de los precios”.
Sergio Chouza, director de la consultora Sarandí, señaló que el primer impacto de la suba de tasas de la Fed “es la salida de fondos de inversión de los países emergentes, mayor presión devaluatoria y la posibilidad de que se emprenda cierta carrera de monedas para no quedar apreciado contra el resto de los países de la región, dado este escenario de vuelo a la calidad”.
Por otro lado, un dólar más fuerte históricamente está relacionado con una baja en los precios de los commodities. A pesar de que dicha relación no se vio en los primeros meses del año, dado al impacto de la guerra en Ucrania, que trajo crisis de abastecimiento y provisión de suministros, en las últimas semanas los valores récord de los principales productos de exportación de la Argentina comenzaron a ceder.
Sobre este punto, Manoukian señaló: “La suba de tasas puede generar una amenaza recesiva en la actividad económica norteamericana, en ese sentido, lo que tiene es un impacto en los precios de los commodities, que ya dejaron los valores máximos que vimos en los primeros meses del año. Si esta tendencia se consolida, argentina podría estar más complicada en el frente externo”.
Acerca de las perspectivas recesivas, Chouza indicó que un escenario global donde la inflación vuelve al centro de la escena lleva a los bancos centrales a la necesidad de aplicar políticas monetarias para hacerle frente. “En consecuencia, vemos una economía global que crece a menor velocidad, el Banco Mundial va recortando proyecciones de crecimiento, y el impacto que puede tener sobre la Argentina es por vía comercial y por vía de producción destinada a los mercados de exportaciones, dada la ralentización en el ritmo de crecimiento de nuestros principales socios comerciales, como China y Brasil, con recorte de crecimiento y menor demanda de productos”, planteó.


