La gestión Milei es la que más dólares compró al inicio de su gestión

El Gobierno nacional acumula compras netas por USD 28.600 millones en sus primeros meses de mandato y supera ampliamente los registros de administraciones anteriores.

El Gobierno de Javier Milei alcanzó una marca inédita en materia cambiaria y reservas internacionales. Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), analizados por consultoras privadas, la actual administración acumula compras netas por 28.600 millones de dólares en el arranque de gestión, convirtiéndose en el mayor registro de adquisición de divisas para un presidente argentino en el mismo período de tiempo.

La cifra, tomada al cierre de abril de 2026, ubica al actual mandatario por encima de todas las gestiones recientes y supera incluso el fuerte proceso de acumulación de reservas registrado durante la salida de la crisis de comienzos de los años 2000.

El dato representa una señal central para el programa económico nacional, ya que una de las prioridades oficiales desde diciembre de 2023 fue recomponer las arcas del Banco Central, que habían quedado con reservas netas negativas y severas dificultades para intervenir en el mercado cambiario.

La comparación histórica muestra una diferencia marcada con otros gobiernos. En un tramo equivalente de días hábiles de gestión, Néstor Kirchner había acumulado alrededor de USD 19.200 millones, impulsado por un contexto internacional favorable, altos precios de exportación y superávit fiscal y comercial.

Detrás aparece una distancia importante respecto de las presidencias posteriores. Durante los primeros períodos comparables de Cristina Fernández de Kirchner, los números fueron considerablemente menores, mientras que las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández exhibieron niveles mucho más reducidos de compra neta de dólares.

El resultado actual responde a una combinación de factores económicos y decisiones de política monetaria que marcaron el inicio del mandato libertario.

Uno de los puntos centrales fue la fuerte corrección cambiaria aplicada al comienzo de la gestión, que modificó los incentivos del mercado exportador y aceleró la liquidación de divisas, especialmente desde el complejo agroindustrial, principal generador de dólares genuinos de la Argentina.

A eso se sumó una fuerte caída de la actividad económica y del consumo interno durante la etapa de ajuste. Ese escenario redujo la demanda de importaciones y, por lo tanto, la necesidad de utilizar dólares para pagar compras externas, permitiendo al Banco Central absorber una mayor proporción de la oferta.

Otro elemento relevante fue la administración de compromisos comerciales heredados. A través de instrumentos financieros específicos, el equipo económico logró reprogramar pagos vinculados a importaciones, descomprimiendo la salida inmediata de divisas y dando tiempo para fortalecer reservas.

Desde la visión oficial, la acumulación de dólares es una condición indispensable para estabilizar la macroeconomía y avanzar hacia una mayor normalización cambiaria. En ese esquema, el objetivo final es flexibilizar restricciones y avanzar hacia un mercado más libre.

Sin embargo, economistas de distintas corrientes advierten que el dato debe analizarse en contexto. Señalan que parte del récord se explica por la recesión, la caída de importaciones y el fuerte freno de la actividad productiva, más que por una mejora estructural sostenida de la economía argentina.

También remarcan que la acumulación de reservas no necesariamente implica una mejora inmediata para el bolsillo de la gente. Mientras se fortalecieron las cuentas externas, muchos sectores productivos enfrentaron menor consumo, caída de ventas y pérdida de poder adquisitivo.

En provincias como Salta, donde la economía depende en buena medida del comercio, la producción regional, el empleo público y el movimiento del consumo interno, los efectos del plan económico nacional se siguen de cerca. La evolución del dólar, la inflación y el nivel de actividad impactan directamente en precios, salarios y empleo local.

El norte argentino, además, mantiene expectativas sobre la posibilidad de mayores inversiones si el país logra consolidar estabilidad macroeconómica. Sectores como minería, energía, agroindustria y turismo observan con atención el comportamiento de las reservas y el rumbo económico.

Para el Gobierno nacional, el número de USD 28.600 millones es una muestra de respaldo al programa aplicado desde el inicio de la gestión. Para la oposición y sectores críticos, en cambio, todavía resta comprobar si esa mejora financiera se traducirá en crecimiento real y recuperación social.

Lo concreto es que, en términos estadísticos, Milei logró ubicarse al tope del ranking de compras netas de dólares en el comienzo de un mandato presidencial. Se trata de un dato fuerte en la historia económica reciente y de una variable que seguirá siendo observada de cerca en los próximos meses.

Con reservas más robustas, el próximo desafío será sostener esa tendencia sin depender exclusivamente de la recesión o de medidas transitorias. El verdadero examen estará en combinar estabilidad cambiaria con crecimiento, empleo e inversión genuina en toda la Argentina.

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