Las fuertes precipitaciones en el departamento boliviano de Santa Cruz provocaron desbordes de ríos que arrasaron comunidades enteras. Según las autoridades ya son más de 20 los muertos.

Las lluvias torrenciales que azotaron Bolivia durante el fin de semana pasado han dejado un saldo trágico en el departamento de Santa Cruz, con comunidades enteras bajo el agua y familias que lo perdieron todo de un día para el otro.
El gobierno boliviano declaró la zona como área de desastre, y los rescatistas siguen peinando el terreno en busca de los desaparecidos, mientras el agua va bajando despacito. En El Torno, uno de los municipios más castigados, el río Piraí se descontroló y se llevó puentes y casas, dejando a la gente sin salida.
Al principio se hablaba de siete víctimas fatales, pero a medida que los equipos de emergencia avanzaron, el número subió a 20 confirmados.
Más de 600 familias en El Torno tuvieron que ser evacuadas de urgencia, con el agua llegando hasta los techos en algunos barrios. En Colpa Bélgica, otro punto caliente, un puente clave se vino abajo, aislando a unas 1.500 familias y complicando el acceso a rutas importantes.
El presidente boliviano advirtió que esto se puede extender por meses, con lluvias fuertes seguidas de sequías que afectan la agricultura y la economía regional. Para nosotros en el norte argentino, esto es un recordatorio de lo vulnerable que es la zona, donde el cambio climático pega de lleno.
Mientras tanto, las operaciones de rescate continúan, y se espera que el número de víctimas suba a medida que bajen las aguas.


