La lista de abogados que impulsó Juntos por el Cambio para renovar las sillas del Consejo de la Magistratura arrasó en la elección de ayer y estuvo mucho más cerca de lo previsto de la hazaña que pudo haberlo dejado con tres representantes en el órgano de selección y remoción de jueces, solo entre los abogados.

Entre los jueces hubo continuidades: 2 para Bordó (Comodoro Py, protagonista), uno para Celeste (reeligió Lugones) y Provítola se queda con el lugar de Compromiso Judicial. Abogados: arrasó JxC y estuvo cerca del batacazo (pero paradójicamente pierde un lugar); Recalde y el kirchnerismo, segundos; Molea, gran ganador, consolida bloque de poder. Revelador desagregado de los comicios, donde los “operadores” son los que triunfaron.
Sumado al éxito cosechado por la Lista Bordó que colocó al juez de Casación Diego Barroetaveña y a su colega Agustina Díaz Cordero fueron los dos datos salientes que pre-configuran el panorama para el Consejo por los próximos cuatro años y atravesarán la elección presidencial del año próximo y la consolidación, en ese sentido, del “moleismo”, el bloque de poder que responderá al académico Diego Molea con una jugada personal que logró filtrar los bloques mayoritarios. Veamos:
La realidad es que ayer también se enfrentaron dos aparatos políticos enmascarados en listas de abogados: Juntos por el Cambio y el Kirchnerismo. Si hubiese que hacer un primer balance, la oposición se impuso con holgura y paliza en un clima de época, en un terreno en el que no cosechó pocos triunfos durante el macrismo.
Piedecasas retorna al Consejo (del que fue su presidente) con un apoyo explícito de la UCR que fue de gobernadores a referentes locales radicales. En cuanto a sillas, y pese a haber ganado, es cierto que nominalmente pierden un lugar: la salida de Diego Marías genera esa paradoja, pierden ganando o ganan perdiendo, según como se mire. Estuvieron a poco de quedarse con tres sillas, lo que no solo hubiese sido una elección arrasadora, sino una paliza histórica. No ocurrió. Un desagregado de los números es revelador.
Primer dato a destacar: votó mucha gente. Unos 36.361 personas fueron contabilizadas, lo que extendió el recuento hasta última hora. La Lista 1 postulaba a María Fernanda Vázquez (Molea); la 2 era la que encabezaba el laboralista Héctor Recalde (otro retorno) con todo el apoyo del oficialismo y de La Cámpora que también hizo mover todo su aparato; y la 3 con Piedecasas secundado por la abogada ex AFIP Jimena de la Torre, escogida por Mauricio Macri directamente para ese sitial, con el dato demoledor de que ella permanecerá los 4 años, mientras el cabeza de lista hará rotación.
Para simplificar: arrasaron en JxC con el 50% de todos los votos válidos, unos 18.043, cerca de duplicar a los kirchneristas. Recalde y cía juntaron 10.769 votos, un 30% del total. La lista animada por Molea no solo se coló como una propuesta superadora de la “grieta” y en representación de una suerte de abogacía no enrolada en los partidos, sino que debutó quedándose con el 21%, con 7.482 votos. Nada desdeñable.
Dos formas de ver al “moleísmo”. O cumplió con la maldición que vociferaba el kirchnerismo sobre dividir votos “peronistas” y para lo que habían presionado hasta el cansancio para intentar que se bajara la lista; o impidió que la alianza entre radicales y macristas se alzara con tres lugares, en un verdadero batacazo.
En números fríos ocurrió otro fenómeno: en Provincia de Buenos Aires, Molea dejó a Recalde y La Cámpora terceros. Otra señal de alerta para el oficialismo. Piedecasas y de la Torre se impusieron tanto en CABA, como en interior, como en PBA. Descomunal. Pero en esta última categoría, Molea estuvo a menos de 650 votos de ganarle. La mejor marca de Recalde estuvo en el Interior y se podría decir que cosechó un tercio de lo que hicieron la lista a batir en CABA.
Si se miden aparatos, es una derrota. Si se mide nivel de incidencia en el mundo de la abogacía, los radicales y ahora también los macristas tienen mucho que celebrar. Y han dejado una estructura más o menos estable sobre la que pueden abrevar. Angelici tiene para descorchar que su artefacto no solo haya funcionado electoralmente, sino que promete tributarle a futuro más allá de la marca del 2023.
Molea por su parte debe sumar las dos plazas de académicos (Guillermo Tamarit y Hugo Galderissi) con las que se alzó días atrás vía el CIN. Son tres votos para él que según como se utilicen pueden ser desequilibrantes y no precisan una identificación partidaria para ser utilizados, tender puentes o alcanzar acuerdos tácticos. Un verdadero dilema para los partidos tradicionales que jugaron todas las fichas.
Hay un nuevo mapa que tendrá cierta previsibilidad: lo que resta es que cambien algunos nombres en el estamento legislativo, pero no de bandera. Cede Gerardo Morales y gana Gustavo Valdés; tironea Horacio Rodríguez Larreta por un diputado y no hay mucho agite en el FdT. Sin embargo, ya empieza la carrera por ver cómo funcionará este nuevo esquema de Consejo epicentro de desafíos para el mundo judicial pero polo de poder ineludible.


