Fueron acusados de los delitos de falsedad ideológica y vejaciones calificadas, en concurso real y en calidad de coautores.
Tres efectivos policiales fueron imputados por abrir fuego contra una familia que se encontraba en la vereda de su casa y a los que acusaron de “ingerir bebidas alcohólicas”. Entre las victimas hay un niño de 9 años.
Según confirmaron desde el Ministerio Público Fiscal, los hechos sucedieron el 13 de febrero del año pasado en horas de la tarde, cuando los efectivos realizaban un patrullaje por el barrio Norte Grande.
En la denuncia, miembros de la familia dejaron constancia que pese a demostrar que no estaban bebiendo y haber mostrado sus DNI, los acusados efectuaron varios disparos con escopeta, los cuales impactaron en dos integrantes, entre ellos el niño.
Para avalar los disparos efectuados, los imputados decidieron informar falsamente a la Coordinación Operativa que fueron víctimas de un ataque con piedras, e incluso manifestaron que una mujer los amenazó con un machete, por lo que insertaron declaraciones falsas en un documento público, que desfiguró la verdad objetiva de lo acontecido, sostuvo la fiscala en su decreto de imputación.
Finalmente, la fiscala penal de Derechos Humanos, Verónica Simesen de Bielke, imputó provisionalmente el oficial subayudante Rómulo Segovia, el sargento Pablo Exequiel Toledo y el cabo Ignacio Zurita, todos con revista en la División Seguridad Urbana.


